Doce asientos es un techo deliberado. Más allá, el chef ya no puede hacer cada pieza para quien tiene delante, y esa es la promesa entera de este sitio.
Lo pequeño es una virtud
Una sala pequeña significa que sabemos tu nombre para el segundo pase, recordamos que evitas el marisco y notamos que estás listo para la siguiente pieza antes que tú. Crecer cambiaría todo eso por facturación.
Preferimos rechazar a cien invitados antes que servir a uno una comida que parezca una cinta transportadora. La palabra más difícil en hostelería es 'no', y la decimos para proteger el 'sí'.